domingo, 2 de agosto de 2009

Cerrando un círculo abierto





Hace varias semanas la vida se me ha complicado. Más allá del día a día y por más ocupaciones que traiga a mi cotidianidad no he logrado separar de mi una inmensa nostalgia por la ternura, las caricias y ese efecto transformador que causa el amor cuando lo tenemos cerca.

He luchado mucho por no sentir. He logrado convertirme en una fortaleza de hierro para aparar cualquier golpeo, pero me declaro vencida y por eso sedo a sacar de mi lo que siento.

Me hace falta un confidente con el que pueda compartir mis secretos más íntimos. Me hace falta un amigo para compartir ternura y construir sueño.

Más que echar de menos las caricias, echo de menos la posibilidad de un encuentro en el que se pueda compartir la tranquilidad de un domingo o tal vez la risa de nuestros hijos en un intento de recobrar el tiempo perdido.

Más que un hombre fornido echo de menos ese momento mágico de ver una película juntos tirados en un sofá, sin tener la premura de una partida inescrupulosa.

Anhelo un amanecer compartido acompañados de la sinfonía de la lluvia y con el inmenso regalo de mirar a los ojos a la persona amada cuando despierta.

Deseo una vida tranquila, recibiendo con alegría cada amanecer, siendo consciente de que cada día trae consigo sus propias cruces pero dispuestas a cargarlas con alegría simplemente por saber que tengo a quien amar.

Todo esto te lo escribo a ti solo con la intención de cerrar un círculo que hace 4 meses he intentado cerrar y no he podido, por que para cerrarlo necesito de tu ayuda. De tus palabras verdaderas y transparentes. Necesito saber que piensas, en donde estas ahora.

Es como que quisiera que este mail sea mi carta de ruta y que me digas si voy sola en ese camino pues tal vez ya tomaste otro sendero. Solo quiero saber para estar segura si debo borrar las esperanzas y limpiar el alma y crear espacio en el corazón para que se instale esa persona con la que pueda compartir cada salida de sol.

Te escribo sin importarme que aras con todo esto que te digo. No me importa para que lo uses.
¿
Si te puedo jurar que me moría del miedo pero logre salir de èl. ¿Porqué tengo que tener miedo a sentir? ¿Porqué tengo que tener miedo a querer y decirlo, confesarlo como lo que soy un ser humano hecho por la divina gracia de Dios con una inmensa capacidad de amar.

No debo sentir miedo por decir lo que siento y mucho menos avergonzarme por amar.

No se que pasará a partir de ahora. Temo mucho a recibir como respuesta un silencio eterno.