
Cuando me topo con la transparencia de este espacio me da mucho miedo. Cada vez que recurro a ti es por que el alma se estremece con sentimientos fuertes, con emociones poderosas que me exprimen el espíritu y lo hacen parir con dolor, con llanto, con lágrimas.
Cuando me siento frente a ti, veo como mi vida pasa frente a mi con la certeza de que los amores que deje escapar no volverán, que la soledad seguirá ocupando mi morada y que tal vez, en una esquina vuelva a encontrar unos ojos que me enamoren y vuelva a caer rendida a sus pies, borracha de placer.
Cuando me enfrento a ti me tiemblan las manos por la desesperación de sacar fuera todo lo que por mi cabeza pasa y todo lo que se pierde entre las lagrimas.
Cuanto te confronto voy cayendo en un precipicio, y mientras voy descendiendo me voy despojando de la vida, la voy dejando en cada letra, en cada suspiro, en cada sollozo.
Cuando a ti recurro es por que se acabo la compañía, por que regreso la soledad, por que la ilusión de sentirse amada paso a mejor vida y recurro a este espacio blanco, frío, insípido y tenebroso que es capaz de sacar de mi las últimas ganas de vivir.
Cuando frente a este lienzo inexistente estoy es por que algo se rompió en algún lugar que duele, en algún lugar que se pierde, en algún corazón en el que dejé de existir.
