domingo, 23 de septiembre de 2012

 A ustedes que las amo tanto




Nosotras que nos queremos tanto, fue la novela en la que junté a cuatro mujeres en un lago del sur de Chile, en vacaciones, tomando sol… eso te habla de las diferencias de épocas: en aquel entonces la gente se iba de vacaciones y tomaba sol, ahora la gente vive encerrada en una terapia... En esa novela plantee que todas las mujeres, más o menos, teníamos la misma historia para contar.  "Marcela Serrano"


Hace algunos años tuve la oportunidad de leer dos novelas de Marcela Serrano, "Nosotras que nos queremos tanto" y "El albergue de las Mujeres Tristes".  Eran años en todavía dejaba espacio a la literatura y en la que me sumergía entre libros buscando encontrarme.

Eran días en que pensaba tomar decisiones que me llevarían, según yo,  a tener una vida en libertad, fuera de las ataduras del corporativismo que castra y que te obliga a disfrazarte para ser socialmente aceptada en ese entorno.  

En esa época aquellos libros que caían en mis manos me mantenían viva y con esperanzas.  Me ayudaron a conocer mejor a la mujer, nuestra naturaleza de ser, lo diferentes que somos del sexo opuesto en nuestra forma de sentir, de vivir intensamente, de amar sin límites y de luchar; luchar hasta dejar las entrañas tiradas en las aceras solo por proteger nuestro nido, nuestras crías, nuestras reservas de vida.

Hace poco, y luego de tener tiempo alejada de aquellas noches de sueños junto a la palabras de la Serrano, la Allende, Alvarez, me tope con una de esas escenas.

Estábamos nosotras, las amarillas, un grupo de mujeres que desde hace casi 3 años andamos juntas compartiendo el sueño de una República Dominicana más justa, en la que se garantice la educación que necesitan nuestros niños y niñas.

Fuimos convocadas ha hablar, de nosotras, con nosotras, de lo que pensamos y dejamos de pensar, de lo que vivimos y dejamos de vivir.

No fue necesario mucho tiempo los lazos tejidos durante meses de lucha nos hacen intimas aunque no nos diéramos cuenta. Y sin mucho preámbulo fuimos adentrándonos en la materia.  Poco a poco fuimos descubriendo el alma y dejando en carne viva heridas que entendíamos cerradas.

Cada una diferente, cada una distinta, con historias en escenarios diversos, en situaciones tan disímiles que nunca hubiésemos llegados a juntarnos sino hubiese sido por la causa que nos reunió.

Pero sobre todo, cada una tan mujer. Intensas. Cargadas de emociones que nos guardamos solo para compartir entre nosotras, por que la vida no nos da espacio para más.

Fuimos caminando hacia atrás y encontrándonos con nuestros fantasmas, nuestros recuerdos.  Con aquellos momentos que nos hicieron más fuerte muy a pesar del dolor y el desgarro.

Y a medida que avanzamos escapaban los temores, nos frotábamos las manos con la ansiedad del que espera una sentencia sin saber que pensaba la una de la otra.  Los llantos nos acompañaron como mariachi con Chavela y no pudimos parar.Y fuimos dejando salir todo, poco a poco, sin apuro, sin temor a ser enjuiciadas, sin mascaras.

Los brazos se prestaron, y rodearon el torso de quien más lo necesitaba y por momentos nos fuimos turnando y la noche terminó como esos episodios de la Serrano, con un vino en la mano, los recuerdos entre penumbra y un puñado de cosas pendientes por decir.

Que se vuelva a repetir.  A ustedes a quien amo tanto:  Magda, Mariana, Claudia, Carolina, Jenny y Diana que estuvieron en la distancia.





sábado, 25 de agosto de 2012

Educación Prohibida: el inicio del camino

Se que ha circulado mucho ente nosotros, pero no quiero dejar de compartirlo y recordarles nuevamente para que aprovechen estos días y puedan verlo.  (Claro está si el suministro de electricidad en sus hogares se los permite)

Hoy aproveche para esconder mi indignación e impotencia ante lo que pasa hoy en el país para escurrirme detrás de él. Y con la expectativa de encontrar algo diferente me dedique a verlo, a escucharlo y a analizarlo. Con audífonos puesto para no perderme una palabra y libreta y lápiz en manos como el que va a una aula a aprender.




Una película de dos horas dedicada a los niños y niñas que quieren vivir en liberta.  Un abordaje al tema educación desde una óptica retadora y transformadora, la educación para ser libre, para vivir en paz, para contribuir con la formación de seres felices, donde la principal herramienta y el principal motivador es el amor, puro y simple.

Aprendí que la escuela hoy es una gran guardería y no ese espacio idóneo para el crecimiento personal.  Es un lugar que en ocasiones te castigan por decir lo que se piensa.

Hice consciencia de que la escuela actual no está hecha para trabajar con el niño y niña y sus individualidades, pues cada ser humano es diferente y lo que se ha recurrido es a etiquetar con enfermedades del comportamiento a aquellos que son diferentes, por el simple hecho de ser diferentes.

Me percaté que el proceso de aprendizaje es un proceso espontáneo que se da sin obligarlo, a veces sin quererlo.  Que conocer se hace con dicha, con gozo y con placer.  Que la construcción del conocimiento surge del colectivo, de la interacción entre unos y otras. Que estudiar uno es un acto de construir ideas, sino de crearlas y recrearlas.

Miedo, mecanismos de control, castigos, premiación, reconocimiento, calificación, términos que se imponen en las escuelas, en un sistema educativo concebido para controlar y replicar un sistema de seres sometidos, programados para no saber actuar bajo libertad.

El arte como mecanismo de expresión de nuestra individualidad pero al mismo tiempo como un derecho.  Si no accedemos a el no estamos participando de una formación integral.

Cuando termine de ver la película me sentí llena de esperanzas por que creo que sin lugar a dudas nos acercamos a una época en que la educación será un eje importante de la humanidad, descartando el poder político y económico, claro está siempre y cuando sigan apareciendo gente como la que participa en este documental, y gente como las que en esta isla perdida en el Caribe tienen dos años movilizandonos por tener una educación pública, digna, de calidad, pero sobre todo LIBERADORA.

Al final sentí un deseo muy grande de tener 5 años y estar ahí cuando se logre transformar el sistema educativo y la escuela se constituya en un espacio comunitario, diferente, en la que se formen seres humanos, solidarios, compañeros.

Pensé que sería tal vez si tenía un hijo podría entonces darme la oportunidad de criar con otro norte, con otro eje.  Pero esta opción creo que es más fácil para mi abandonarla que la primera.

Pero al final me sentí feliz de poder abrir los ojos y ver que iniciamos otro sendero, del cual todos formamos parte y que labrando sobre él cada uno desde su rol podemos construir una nueva sociedad.

No me hagan nada de caso pero véanlo que no se van arrepentir.  http://www.educacionprohibida.com/