lunes, 29 de junio de 2009

Música por los Haitises: la manifestación de una generación comprometida con su nación



Música por los Haitises es el nombre del concierto que se realizará el próximo domingo 19 de julio a  partir de las 4 de la tarde en la Plaza España, organizado por un grupo de jóvenes artistas dominicanos/as que de manera pública han asumido el compromiso de externar su posición a favor de la preservación de Los Haitises.

 

22 artistas, 15 presentadores/as y decenas de colaboradores/as que trabajan en la organización, logística y montaje del evento,  desarrollarán una jornada en la que pretenden sensibilizar con su música, sus letras y su talento sobre la necesidad de conservar Los Haitises frente a cualquier amenaza que ponga en juego la integridad de este territorio.

 

Calor Urbano, Marel Alemany, Janio Lora, Pavel Núñez, Gnómico, Pablo Cavallo, Víctor Víctor, Son Abril, Grado Celcius, Cayhao, Sociedad Tabú, Juango Dávalos, Diego Mena, Nelson Poket, Xiomara Fortuna, Marte o Venus, Tony Almond y DJ Visionario serán las agrupaciones que subirán al escenario para unir sus voces y llamar la atención sobre la amenaza que representa la construcción de una fábrica de cemento en el Distrito Municipal de Gonzalo provincia de Monte Plata.

 

La conducción del evento estará a cargo de, Karina Larrauri, Mario Peguero, Mauvie Espinosa, Nashla Bogaert, Milton Cordero (Lechuga), Aura Rosa, Daniela Espinal, Bolívar Soto,  Samir Saba, Héctor Aníbal, Maryanne  Fernández, Anina Rodríguez, Claudia Cruz, Angely Báez, Larimar Fiallo, Frank Ceara, entre otros.

 

“Como dominicanos entendemos que nos toca asumir una posición activa frente a cualquier problemática que amenace y ponga en riesgo la conservación de los recursos naturales de nuestro país.  Como jóvenes entendemos que tenemos la obligación de involucrarnos y participar activamente en los procesos que se desarrollan y en lo que se definen el futuro de la nación”,  expresan en un comunicado difundido por los organizadores de la actividad.

 

Alrededor de Música por los Haitises se estará desarrollando una campaña de comunicación que procura sensibilizar a las y los dominicanos sobre el tema.  Ventas de camisetas, pins y piezas de comunicación para medios masivos e Internet estarán acompañando esta iniciativa.

 

Las camisetas y pins están a la venta en Casa de Teatro, Mesón de Bari, Encuentro Artesanal, Quintana Bar, Narbon, Cinema Café,  Modafoca y Beer House

 

Antecedentes del proyecto Cementera en los Haitises

El Consorcio Minero Dominicano, S.A. recibió de la Dirección General de Minería de la Secretaría de Estado de Industria y Comercio una concesión que le autoriza a la construcción de una planta productora de cemento en el Distrito Municipal de Gonzalo en la Provincia de Monta Plata, proyecto que acarrearía con consecuencias negativas para el Parque Nacional de los Haitises, lugar que constituye una de las principales fuentes de agua del país.

 

Algunos de los impactos negativos de este proyecto para los Haitises son la disminución de la calidad de aguas superficiales y subterráneas que existe en la zona, alteración de la calidad del aire debido a las emisiones de vapor y gases, reducción de la cobertura vegetal debido a la construcción y daños al ecosistema del área a partir de los escombros y residuos del desarrollo del proyecto.

 

 

Musica por los Haitises

Esto es solo una muestra de todo lo que se puede hacer.
Anímense, únanse que es una forma digna de hacer Patria

domingo, 28 de junio de 2009

La Generación Y una oportunidad para reivindicarnos



Hace algunos años conversando con un grupo de amigos les  externaba que me  hubiese gustado tener la edad que tengo ahora durante la época de los doce años.  El deseo  de retrocede mi edad en el tiempo fue la forma más elegante que encontré para renegar de la generación a la que pertenezco. 

Recordaba que en esos momentos trágicos de los 12 sangrientos años balagueristas mi padre era dirigente de izquierda y de alguna forma mis hermanas y yo fungíamos como las mascotas del movimiento. 

Veíamos como la juventud estaba comprometida con lo que pasaba en el país en ese momento.  Los centros educativos se convertían en espacio de discusión de la problemática social.  Los artistas fueron portavoces perfecto para gritar al mundo la realidad que amenazaba y azotaba la libertad de los dominicanos.

Mis hermanas y yo fuimos creciendo y presenciamos como fue desapareciendo el discurso.  No olvidaré el ambiente clandestino de satisfacción que reinaba aquel 16 de mayo del 78 en que de forma prácticamente unánime salimos del sucesor del tirano.  

Fuimos creciendo y nos convertimos en observadores indolentes.  Asistimos a cambios de gobierno, presenciamos  como todos delinquían, vimos morir a los caudillos y todos sentados desde cómodos asientos sin sentirnos parte de esa realidad.

Mi generación se preocupó por su individualidad,  por adentrarse en el sistema productivo y hacerse con lo propio sin importar para nada aquello del bien común.  Y aparecerán voces que justificarán nuestra indolencia colectiva sobre la base de que la situación no era la misma, sin embargo siguen existiendo las mismas carencias en el pueblo, lo único que varió ha sido la forma de represión y de hostigamiento.

Mientras nos fuimos haciendo adultos nació una generación diferente,  que ha crecido escuchando un discurso en el que se asienta el compromiso con el ser humano, la naturaleza, la tolerancia y la necesidad de hacernos hombres y mujeres de paz.

Gente que ha sabido utilizar la tecnología para romper la individualidad dañina asumiendo posiciones colectivas frente a los temas que nos amenazan. Gente que no es indolente,  gente comprometida,  que disponen de lo que son, de lo que tienen y de su tiempo para hacer causa común con el que lo necesita.  Gente que no es gregaria, que ha sabido romper las barreras de las diferencias sociales para hacer una sola fila y encarar de frente aquello que le preocupa.

Hemos sido testigo de su forma de accionar. La lucha por los Haitíses es una de su muestra más reciente. Han luchado con todo lo que tienen a su favor, con la juventud, cada quien disponiendo de su tiempo y aportando a través  de lo que saben hacer.  Han sabido con inteligencia buscar lo que no tienen y enfrentar de cara los intereses más perverso. 

No se amilanan, marchan con la cara en alto, la dignidad como estandarte y con la certeza de que entre todos se puede hacer un mejor país.

 

 

 

jueves, 18 de junio de 2009

Todo cabe en un grano de cemento

Este texto fue escrito por Luis Carvajal y vale la pena compartirlo, pues usar la poesía para sensibilizar y crear conciencia sobre nuestro deber ciudadano es siempre esperanzador.
Leámoslo, asumamos lo que nos corresponde en este proceso en el que se insiste en cogernos de pendejo.  
Cada uno hagamos lo que nos corresponde e incluyamos esta lucha en nuestra cotidianidad.
Todo por los Haitises

Parque Nacional de los Haitises

Todo cabe en un grano de cemento

 

Mariposas, octubres, madrugadas

Llovizna pertinaz y paso firme

la sangre, la historia y LA MEMORIA

La sonrisa y la muerte redimible.

 

 Todo cabe en un grano de cemento.

 

Como cabe la paz en el bolsillo

Como el sol, la codicia, la estocada

Como no cabe un hombre en su apellido

Y su carga de alas desatadas.

 

Como pesa la luz en la moneda

Como el ayer se clava en la mirada

Como se acuesta el verso en la conciencia

Y se queda la espera sin ventanas.

 

Como se queda el alma sin su sombra

Y se queda el abrazo sin palmadas

se quedará sin luces el futuro

se quedarán los niños sin mañana.

 

Quedará el gavilán, sin su aire puro

Quedarán las raíces sin sus aguas

El alma de los indios, sin sus duendes

Y el clamor de la gente sin su patria.

 

Luis Carvajal

sábado, 6 de junio de 2009

Por un pájaro como el de Fresa y Chocolate


Hace algunos años, 5, 10 no recuerdo, publique un trabajo sobre uno de los personajes principales de la película cubana Fresa y Chocolate.  A mi entender la primera producción cinematográfica de ese país que traspaso el horizonte de la isla y llegó a convertirse en un referente internacional importante de las escuelas de cine de nuestra contestataria y revolucionaria Cuba .  (Valga la aclaración y el atrevimiento pues no se absolutamene nada de cine).
En esos tiempos mi rebeldía era aun más evidente en mis cabellos, en mis carteras y los lugares que frecuentaba.  Andaba por la vida con la seguridad de que nada ni nadie sería capaz de arrebatarme ese dejo de libertad que podía materializar en los libros que leía, los párrafos que escribías, los amigos que tenía, los lugares que frecuentaba y las expresiones lúdicas de mi cuerpo.
Hoy, con un trecho de vida más largo recorrido, con proyectos realizados y con el espíritu rebelde intacto vuelvo a recurrir al recuerdo de Diego, el pájaro de Fresa y Chocolate.  ¿La razón?  sigue existiendo en mi el vacío de tener un cómplice en el silencio,  dispuesto a transgredir y a construir con gestos las huellas de los recuerdos.


Doy la vida por un pájaro como el de la película Fresa y Chocolate

No recuerdo con certeza hace que tiempo la vi por primera vez ni tampoco tengo la exactitud de cuantas veces la he visto.  Ha sido una de las películas latinoamericanas más controversiales de los últimos tiempos, pues sólo el hecho de que sea cubana y que en su trama  se plantean algunos cuestionamientos, de una forma no muy sopalada sobre el régimen fidelista, fuero razones suficientes para que Fresa y Chocolate se conociera en el mundo, rompiera barreras como una producción que marca una pauta diferente dentro de la escuela de cine cubano.

Muchos hablaron de la película:  su guión, actores, dirección, fotografía, en fin todos los elementos que los críticos del séptimo arte manejan a la hora de evaluar sin contemplación los trabajos fílmicos.  Inclusive, estuvo postulada en el renglón como película extranjera de una de las versiones de los premios de la industria cinematográfica estadounidense, el Oscar.

Para mi, una ignorante completa sobre los asuntos de los amantes del séptimo arte, el atractivo estuvo en otros elementos más sencillos que me cautivaron por completo, pero sobre todo, lo que me enamoró y robó una parte de mi fue el personaje del homosexual, uno de los protagonistas de la trama.

Este Diego (Jorge Perugorría) de delicados ademanes, tenía como característica una constante sonrisa en sus labios, un coqueteo atrevido y un optimismo envidiable a pesar de las limitaciones con las que debía compartir su cotidianidad.

Supo lidiar con el sistema a sabiendas de que su preferencia sexual no era la más aceptada en el esquema de la dualidad oral al que se juega en nuestras sociedades tercermundistas.  También supo como no claudicar en el intento y combatir con su trabajo las asperezas que abofeteaban su rostro y poner la otra mejilla siempre y cuando fuera la condición para seguir adelante.

La escasez que abunda en la sociedad cubana nunca lo mutiló para preparar la mejor cena para sus amigos y servir como si fueran reyes a aquellos que le querían por lo que representaba como ser humano.  Siempre encontraba la forma de manifestarle aprecio llevando girasoles, regalando un libro importantizando el trabajo del otro o simplemente dejándose conducir por la nostalgia y embriagarse entre lágrimas siempre apoyado del amigo más cercano.

Fue honesto, leal a sus principios y a sus amigos, trabajador, artista, sensible, vulnerable ante los sufrimientos del corazón, constante, fiel, coherente y muy valiente.

El personaje encarnaba algo que no abunda:  un ser humano capaz de desdoblarse en mil por hacer feliz a quienes le rodeaban.  Un ser humano que encontraba en los detalles más insignificantes la razón para seguir viviendo  La noche y el día eran los motivos, el mar una razón, los libros causas y los amigos la vida misma.

Me pregunté tantas veces por qué me había cautivado tanto esta película.  Reconozco que durante un período fui adicta a este carrusel de cinta, y como si fuera una zombi la alquilaba una y otra vez a pesar de las reiteradas quejas de  mi hija.

Hoy asumo con conciencia la lesión aprendida y me confieso cautiva de lo que reconozco no abunda.

A grito hay una generación que pide, que necesita que se le dé la oportunidad de convertirse en seres humanos, de que nos den como opción humanizar un tanto el entorno, de que nos den rienda suelta para amar a los que nos rodean, de que nos den la oportunidad de saber los que es confiar en el otro, de que no nos arrebaten el derecho a soñar.

No estoy segura de cómo será que lo lograremos, de dónde se sacarán las fuerzas para resistir las amenazas, ni sé de dónde aparecerá la imaginación que se necesita para teñir de colores la realidad que nos abruma, que nos roba el espacio para la creación y que os obliga a someternos a un ritmo productivo que nos deja sin aliento y sin fuerza para saber reconocer que en milagro de un amanecer están las razones para seguir viviendo.

Si pudiera me quedara con la posibilidad de ir por la vida acompañada de quienes quiero, con unos jean y una camiseta sin marca, con un libro de poesías de Benedetti bajo el brazo, una cartera de guamo en la que cargaría con ganas de vivir y una flor en la mano para llevarle a los amigos perdidos en el camino.

Me confieso:  doy la vida por el pájaro de Fresa y Chocolate.