viernes, 22 de enero de 2010

Y tuvo que gritar la tierra para que voltearamos la mirada




Tuvo la tierra que tronar fuerte para que volteáramos la mirada.

Tuvo la tierra que parir muerte y terror para que volteáramos la mirada.

El polvo nublo el paisaje y una nube de humareda postrarse frente nuestros ojos para que volteáramos la mirada.

Tuvo de juntarse el cielo con la tierra para que quedara al descubierto la maldita miseria.

Hubo un solo grito, al unísono se juntaron los llantos de los niños haitianos y solo así el mundo escucho el sonido del hambre y el desconsuelo.

De este lado de la isla había quienes vociferaban en voz alta y nadie escuchaba. Ni los de aquí, ni los de afuera, nadie escuchaba.

Hoy volteamos nuestros rostros y quedamos sorprendidos como si por primera vez entendiéramos lo que vive el país vecino.

Aun no se han derramado todas las lágrimas. Aun nos falta por mirar el color de la desespernza:

jueves, 21 de enero de 2010

Con la piel desnuda esperando tu presencia




Con la piel desnuda, el alma abierta esperando tu presencia, deseando tu regreso.
Recordando tus caricias, dibujando tu cuerpo, inundando con tu olor las entrañas de mí ser.
Esperando, con los ojos abiertos y las manos vacías.
Esperando.

domingo, 10 de enero de 2010

Lo bueno de la novela Figueroa Agosto




Mucho es lo que se ha hablado, escrito, escuchado y visto sobre el culebron Figueroa Agosto, pero lo mejor del caso es, que al parecer, es mucho lo que falta por escuchar, por saber. Eso si, siempre con la sospecha de que nunca terminaremos de conocer a fondo quienes son los responsables de financiar, escribir y producir este novelon.

Pero, no obstante a la triste estampa que describe esta tenebrosa historia, hay en sus entrañas importantes moralejas como en los buenos cuentos.

Si algo ha podido enrostrarnos este mal oliente episodio de nuestra sociedad, ha sido la contraposición de valores que existe e impera en nuestro país. Anti-valores validados socialmente por todas las estructuras que componen la sociedad. Los medios de comunicación, la iglesia, las instituciones de educación e incluyendo instituciones del sector productivo. En fin toda la estructura social que se ha encargado asumir como bueno y valido la opulencia, la ostentación.

Debemos iniciar la reflexión de que es lo que estamos enseñando en nuestras casas, a nuestros hijos. Por que hoy nos encontramos que muchos de nuestros hijos vanagloriaban la opulencia y las tenencias de los que hoy están señalados como partícipes de este caso? Por que hoy muchos padres andan hoy con la boca abierta al enterarse que el pana full de sus hijos era un testaferro? En que nos estamos ocupando que no nos dimos cuenta?

Pero por otro lado están los medios de comunicación, esas secciones de sociales que le gusta la gente bien, los muchachos del medio, los lugares cool. En mis quehaceres cotidianos y en el oficio en el que me gano la vida no han sido dos ni tres las ocasiones en la que he escuchado que para que se publiquen las fotos tienen que estar la gente del medio. Y entonces ahora?????

Hasta que punto los medios de comunicación han contribuido a fortalecer la presencia y el protagonismo en la sociedad de aquellos que se han convertido en el modelo perfecto a NO SEGUIR? Hasta que punto son responsable de crear paradigmas de barro, endebles, efímeros?

Y que decir de aquellas marcas y empresas que siempre perseguían al grupito de los tipos del medio para sus actividades, simplemente por que entendían que si ellos no estaban entonces el asunto no estaría en nada. Y entonces ahora?

Se derrumbaron altares, cayeron edificios, se destruyeron reputaciones, se sembró la sospecha y sin darnos cuenta media nos embarramos todos en una pocilga que entre todos construimos.

Ahora que cada quien asuma lo que les toca e iniciemos a replantearnos nuestro rol en la sociedad.