lunes, 11 de julio de 2011

Queriendo mi propia historia



Acabo de pararme de la cama. La búsqueda insistente dentro de mi no me deja dormir. Buscando el hombro en el que quiero descansar mi cabeza. Buscando una mirada que se pierda en mi regazo y se tope con el punto más íntimo de mi piel.
Acabo de pararme de la cama queriendo construir mi propia historia. La mía. Una verdadera. Una que exista en la realidad, que se escape de la maldita virtualidad que me tiene atrapada.
Queriendo vivir mi propia historia quiero que me encuentre el amanecer, con las botas puestas de guerrillera, con un fusil en la mano para cazarme a mi misma cuando trate de boicotearme cuando aparezcan esas manos extendidas las cuales rechazo por temor a quedar enganchada y no poder escaparme.
Mientras me siento aquí, de frente a esta pantalla fría y blanca. Estéril. Que me tortura viendo como pasa el tiempo y se me escurren entre los dedos los espacios para escribir esa, mi historia.

sábado, 9 de julio de 2011

Ando reconstruyendo mi sueño



Aun ando buscando la forma de hilvanar los hilos que me permitan tejer esta historia que una y otra vez he reinventado en mi memoria.
Aun me enrollo en sabanas blancas que se confunden con nubes en las que recreo tu mirada y el momento en que mirándome a la cara me dijiste vine a provocarte.
Ando por el suelo recogiendo los pedazos de mi, lo que rompiste con tu comportamiento silente, preciso y asertivo. Ese momento que escogiste para decir lo que pensabas, pero más, lo que pensabas de mi.
Aun ando rumiando en el recuerdo cada palabra que dijiste, cada expresión de tu rostro, cada sonrisa picara y maliciosa que formaban tus finos labios cuando terminaban de lanzar expresiones que me atravesaron costado a costado y que provocaron millones de gotas de sangre que se pasearon por mi rostros.
Ando viviendo. Ando sintiendo. Ando deseando, aunque hoy sigo sin conocer el devenir de tu lengua, el sabor de tu saliva y la textura de tus labios