
Acabo de pararme de la cama. La búsqueda insistente dentro de mi no me deja dormir. Buscando el hombro en el que quiero descansar mi cabeza. Buscando una mirada que se pierda en mi regazo y se tope con el punto más íntimo de mi piel.
Acabo de pararme de la cama queriendo construir mi propia historia. La mía. Una verdadera. Una que exista en la realidad, que se escape de la maldita virtualidad que me tiene atrapada.
Queriendo vivir mi propia historia quiero que me encuentre el amanecer, con las botas puestas de guerrillera, con un fusil en la mano para cazarme a mi misma cuando trate de boicotearme cuando aparezcan esas manos extendidas las cuales rechazo por temor a quedar enganchada y no poder escaparme.
Mientras me siento aquí, de frente a esta pantalla fría y blanca. Estéril. Que me tortura viendo como pasa el tiempo y se me escurren entre los dedos los espacios para escribir esa, mi historia.

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