
Aun ando buscando la forma de hilvanar los hilos que me permitan tejer esta historia que una y otra vez he reinventado en mi memoria.
Aun me enrollo en sabanas blancas que se confunden con nubes en las que recreo tu mirada y el momento en que mirándome a la cara me dijiste vine a provocarte.
Ando por el suelo recogiendo los pedazos de mi, lo que rompiste con tu comportamiento silente, preciso y asertivo. Ese momento que escogiste para decir lo que pensabas, pero más, lo que pensabas de mi.
Aun ando rumiando en el recuerdo cada palabra que dijiste, cada expresión de tu rostro, cada sonrisa picara y maliciosa que formaban tus finos labios cuando terminaban de lanzar expresiones que me atravesaron costado a costado y que provocaron millones de gotas de sangre que se pasearon por mi rostros.
Ando viviendo. Ando sintiendo. Ando deseando, aunque hoy sigo sin conocer el devenir de tu lengua, el sabor de tu saliva y la textura de tus labios

No hay comentarios:
Publicar un comentario