jueves, 15 de abril de 2010

Con el alma partida en dos




Con el alma partida en dos recibo la noche. Con la misma soledad que me ha acompañado durante los últimos años de mi vida.

Con el alma partida en dos recreo en mi memoria aquellos episodios en el que me acariciabas el alma con palabras y paseabas mi cuerpo con tus manos calidas aguardando con paciencia la reacción de mi piel.

Con el alma partida en dos recibiré otro día convencida de que no vale la pena respirar si no se ama, si no se siente la necesidad de buscar tus ojos en la oscuridad de la noche convencida que en cualquier esquina nos toparemos y encontraremos el espacio entre la muchedumbre para darnos aquel beso que tanto hemos deseado.

Con el alma partida en dos me encuentro en mi morada, cerrando los ojos para jugar dibujarte en el aire, jugando con mi lengua para recordar la tuya y buscando en el humo del incienso toparme con el olor de tu cuerpo.

Con el alma partida en dos recuerdo a Benedetti en su agresiva búsqueda en el interior de su existencia, siempre malcriado y convincente, siempre incisivo y seguro de que no valía la pena abrir en cada amanecer sus ojos si no se amanece al lado con el amante de turno, bañados en sudor y sus esencias.

Con el alma partida en dos, espero tu regreso.

domingo, 11 de abril de 2010

Tu libertad una trampa


La libertad contigo es una trampa. Pero te la has ingeniado para que camine certera hacia ella con los ojos cerrados y llevándote el corazón en las manos.
La libertad contigo no existe, todo es producto de un espejísmo que me crean tus palabras y que mi alma necesitada la quiere, la desea, aferrándome a ella como mi única morada.
La libertad que reza se queda atrapada en tu mirada, en mi boca seca esperando tu lengua mojada.
La libertad está solo en aquellas imagenes por tus manos contadas que quedaron impregnadas en mi memoria y que marcaron mi alma dejándola colgada de un cuerpo que nunca he visto.
La libertad es una verdad que solo puedo palparla en las firugas de al---- en los textos que la acompañan.
L libertad de tus palabras solo existe en mis sueños, en mi morada.
Tu liertad no existe. Tu libertad es una verdad mal contada, es mi soledad mal adornada.

Anidando el deseos entre tus sabanas


Anidando nuestros deseos en las sabanas de la provocación, retumbando tu nombre en el interior de mis acensores nocturnos y delirantes...
Tu lubricas mi genio y lo llenas de cosas que tengo que decir. Me desnudo en frente de tu pecho y me arrastro hasta la elegancia de tus hombros.
Y me sigo enrredando en tus palabras jugando con ellas sobre tu cuerpo.
Deja solo que mi boca te arrope y te quite por un instante infinito el frio con el calor de mis labios
Con hambre y pasión me alimento despacio de la humedad de tus frutos.
Anidando el deseo entre tus sabanas, simplemente soñando que te tengo.

Tu lengua en mi espalda


Dibujando con mi lengua con tinta de miel sobre el lienzo de tu espalda. Abarcando con mi trazo cada centimetro de tu verso marcando mis silabas en los callejones de tus muslos.
Y voy abriendo zurcos con mis dedos mojados de la esencia misma de mis entrañas. Me pierdo en tu mirada y me reencuentro con tu lengua subiendo pacientemente hasta la cimas de mis montañas.

Con el sudor de las nubes


El sudor de las nubes se desmayo en la llanura cibaeña, el perfume de la tierra mojada llego a las ventanas y una libélula azul flotaba en el fondo de tus ojos.
Las campanas azotaban el silencio a lo lejos, manos húmedas de tierra negra besan con dedos acaramelados la intimidad de las raíces, la pasión de la labor con cautela estremece las paredes en el convento.
El jardinero recoge margaritas azucaradas, para los labios de su amada, la lluvia se libera del techo estelar y el disfruta el abrazo y la caricia.
Deslizante de cada gota, son como besos caídos del cielo y es que las nubes experimentaron celos por ver como las manos del jardinero amaban con devoción húmeda y calcinante las entradas de la tierra.

Descansa


Descansa tus ojos, descansa tu voz, regalame una sonrisa chiquitica en una esquitina de tu almohada. Leeme un cuento corto de Wilde, para perderme en la ficción de las sílabas, con el sarandeo de tu voz coloreando el murmullo de mis oidos.
Recibe un beso grande detras de tu oreja izquierda y que el amanecer nos encuentres juntos: tu mío yo tuya.

A ti que me robas mi voz


A ti que me robas la voz para convertirla en letras que adornan de vez en cuando tu cotidianidad.
Es bueno saber que me prestas tus ojos para destilar mis versos.
Es bueno saber que desde algún rincon escondido, en tu intimidad, cuento contigo.

Entre Morfeo y tu


En medio de la madrugada tu y Morfeo arrastrando telarañas de sueños, en los ambiguos espacios de las sabanas.
Sentí la necesidad de tocar tu frente con las vocales de mis sílabas.
Feliz noche mi angel.

Arropame


Arropame con tu verbo con el dibujo de tu celos.
Embriagame con el dulce de tus uñas.
Que en tu sombra me pierda y me encuentre.
Arañem la espalda con las consonantes que te sobren