
Descansa tus ojos, descansa tu voz, regalame una sonrisa chiquitica en una esquitina de tu almohada. Leeme un cuento corto de Wilde, para perderme en la ficción de las sílabas, con el sarandeo de tu voz coloreando el murmullo de mis oidos.
Recibe un beso grande detras de tu oreja izquierda y que el amanecer nos encuentres juntos: tu mío yo tuya.

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