
Anidando nuestros deseos en las sabanas de la provocación, retumbando tu nombre en el interior de mis acensores nocturnos y delirantes...
Tu lubricas mi genio y lo llenas de cosas que tengo que decir. Me desnudo en frente de tu pecho y me arrastro hasta la elegancia de tus hombros.
Y me sigo enrredando en tus palabras jugando con ellas sobre tu cuerpo.
Deja solo que mi boca te arrope y te quite por un instante infinito el frio con el calor de mis labios
Con hambre y pasión me alimento despacio de la humedad de tus frutos.
Anidando el deseo entre tus sabanas, simplemente soñando que te tengo.

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